Embajadores de Aragón en América

Hace unas fechas tuve el placer de reencontrarme -en pocos días- con dos grandes amigos aragoneses de América, y con ellos quiero acordarme de todos los buenos amigos que tenemos en los países hispanoamericanos desde hace años y de todos los aragoneses en general que mantienen la llama de nuestra tierra por todo el mundo. Se trata de Antonio Pargada, Presidente de la Agrupación Aragonesa de Venezuela, y de Daniel Monzón, Secretario de la Unión Aragonesa de Mar del Plata (Argentina), que habían acudido al Consejo General de las Comunidades Aragonesas del Exterior.

Antonio Pargada acude cada año a Aragón con ocasión de esa reunión y nos saludamos en cada ocasión. En ésta, coincidimos con Chesús Bernal -felizmente recuperado de su enfermedad- y pudimos recordar aquel viaje a Caracas (Venezuela) en enero de 2005, en el que Antonio, entonces Secretario de la Agrupación, ejerció de magnífico anfitrión nuestro. Allí acudimos dentro en un programa de coloquios organizado por la Fundación Gaspar Torrente y el entonces Ministerio de Educación y Cultura, que nos llevó también a La Habana (Cuba) y que tuvo una Parte I en 2003 con ocasión del 25º aniversario de la Constitución española y el 20º del Estatuto de Autonomía de Aragón.

Venezuela

Resultó muy emotivo saludar a los aragoneses de la agrupación (encabezados por el ya fallecido y gran personalidad, José María Ariño), conocer sus vivencias, la grave inseguridad ciudadana, los problemas de atención sanitaria, visualizar los “ranchitos” (chabolas) o ascender en teleférico al Monte Ávila y disfrutar de sus vistas. Igualmente resultaron interesantes la reunión con el embajador español en Venezuela, el histórico Raúl Morodo, o la recepción del alcalde de Caracas, Freddy Bernal, entonces delfín del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez, eso sí, formando parte de una delegación europea (integrada por los dos diputados de Aragón con los dirigentes del Sindicato Noruego del Petróleo, con los que no nos unían más lazos que la común pertenencia a la UE).

En Cuba nuestro anfitrión fue el carismático y ya fallecido J. Floristán (a quien seguimos viendo en las posteriores visitas que iba realizando a Aragón) con quien compartimos una emotiva visita al panteón que los aragoneses tienen en el Cementerio de La Habana. Entrañable fue el encuentro con la comunidad aragonesa de Cuba y conocer de primera mano la dificultosa vida que lleva la población en general, con carencias de todo tipo. También fuimos recibidos y agasajados por el embajador español en Cuba, Carlos-Alonso Zaldívar, el Cónsul en La Habana, etc. y visitamos la degradada Habana antigua.

Daniel Monzón (quien, como su nombre denota, es primo hermano del Gran Wyoming y originario de Monreal del Campo) fue nuestro anfitrión en Mar del Plata en enero de 2003, en esas primeras visitas a las comunidades aragonesas en Argentina y Chile que me llevaron, también junto a Chesús Bernal, a Buenos Aires, La Plata, Mar del Plata, Rosario, Santiago de Chile y Mendoza, justo tras cumplirse dos años de la “Ley de relaciones con las Comunidadades Aragonesas del Exterior”. El encuentro con los aragoneses de Mar del Plata, a 12.000 kilómetros de distancia, en una velada musical -con descendientes de italianos como solistas en el grupo de folklore aragonés- nos emocionó de forma muy especial. Un abrazo fraterno para Daniel, que está recuperándose de la pérdida prematura de su querida esposa. Como él dice, “si duele mucho, es porque valía y la quería mucho”.

argentina

Emotivos fueron también los encuentros-coloquios con el Círculo de Aragón de Buenos Aires (mi recuerdo a Fernando Hermida y Ricardo Perales, Presidente y Secretario de la entidad). A este centro volvería en 2008 en una visita de la Fundación Giménez Abad (Cortes de Aragón). Igualmente lo fueron el coloquio en el Centro Aragonés de La Plata, que comandaban Sebastián José Galán, Francisco P. Martínez, Florinda del Pozo Andolz o Mónica Noemí. Especialmente entrañable fue la visita al Centro Aragonés de Rosario, la exquisita comida de pescado fluvial, junto al Río de la Plata y el acogedor coloquio con “las mujeres de Rosario”: Ana María Montolío, María Pilar Valero, Amelia Berdún, Clarisa Berdún… y también los Weisburd, Juan Montolío, Fernando M. Campo… Con varios de ellos volvimos a encontrarnos en Zaragoza.

No olvido a nuestros amigos de la Casa de Aragón de Mendoza, ciudad tan parecida a Zaragoza, con el Presidente Jesús Angel Lostes, que nos llevó a visitar las bodegas que fundara un aragonés; a nuestras guías en el tour por la ciudad, Angelines Urreta y Delia Gascón, a Rosario Moreno y todos los aragoneses con los que compartimos un entrañable coloquio y asado. Y finalmente el encuentro con la Colectividad Aragonesa de Chile, en su capital Santiago. Allí la comunidad aragonesa estaba dirigida por un grupo de empresarios y emprendedores: Miguel Sancho (Presidente), Eugenio Peña (Tesorero), M. Ángel Duarte (vicepresidente), Ramón Gimeno (el primer presidente) o José Miguel (el Secretario)… Allí, además, tuve el placer de saludar y conocer a familiares míos, descendientes de Jesús Fuster (de Lo Grau), que viven en Maipú.

Quiero aprovechar este post para reconocer el trabajo de los aragoneses del exterior y el impagable papel de auténticas embajadas de Aragón que realizan todos los centros de aragoneses repartidos por el mundo.

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