Yesa, para ver… y creer

Hemos solicitado desde Chunta Aragonesista la realización de una visita oficial de la Comisión de Medio Ambiente de las Cortes a las obras para el recrecimiento del embalse de Yesa. Es imprescindible poder constatar sobre el terreno el deslizamiento de 3,5 millones de metros cúbicos y también de las grietas aparecidas en las laderas, antes de que acaben de taparlas las retroexcavadoras que están trabajando para hacer ver que allí no pasa nada.

La actuación del Ministerio de Medioambiente está resultando impresentable en todo este asunto, primero ocultando el informe sobre el deslizamiento y después incurriendo en contradicciones flagrantes como negar por un lado que implique riesgos y encargar por otro un estudio geológico sobre su alcance. Lo único claro es que se está ocultando información y tratando de negar que existen motivos objetivos para preocuparse por la seguridad de las poblaciones y los vecinos de la zona.

Desde hace años se viene denunciando la peligrosidad de un recrecimiento del embalse de Yesa. Así, el 6 de noviembre de 1983 el ingeniero constructor del actual pantano de Yesa, René Petit, en declaraciones publicadas por el diario Navarra Hoy cuestionaba abierta y públicamente la seguridad de una ampliación del embalse advirtiendo del aumento de las posibilidades de un fallo geológico. En 1999, el informe geológico elaborado por el Departamento de Ciencias Geológicas de la Universidad de Zaragoza (Doctores Casas Y Rico) titulado “Estabilidad de laderas y riesgo de deslizamientos e inundación en el embalse de Yesa” al objeto de esclarecer el riesgo geológico que supone el recrecimiento de la presa considera que el riesgo resulta inadmisible. Advierte de que existen problemas de estabilidad en la ladera sobre la que se asienta el estribo izquierdo de la presa, que el volumen de roca deslizable puede alcanzar los 12 Hm3, y que en el caso de producirs problemas de estabilidad de laderas las consecuencias para la localidad de Sangüesa (más de 4.000 habitantes) serían catastróficas. Y concluye: “el recrecimiento del embalse de Yesa conlleva un alto riesgo para las poblaciones situadas aguas debajo del mismo. El riesgo debido a deslizamientos en el embalse de Yesa no es previsto ni valorado de forma suficiente en los informes presentados por el proyecto”.
En diciembre de 2003 (aunque conocido a comienzo de 2004) apareció una grieta de al menos 20 metros de largo por más de dos metros de ancho junto al estribo izquierdo de la presa de Yesa, que obligó a la paralización de las obras. Algunos especialistas advirtieron de que se trataba de una zona inestable y de que un desprendimiento podría provocar un desastre de proporciones incalculables (Véanse las ediciones de Heraldo de Aragón, el Periódico de Aragón y Diario del Altoaragón de 9 de enero de 2004). El deslizamiento de agosto de 2006 es sólo el último grave incidente conocido.

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