Sobre Yesa

En Chunta Aragonesista estamos convencidos de que es necesario hacer una nueva evaluación de impacto ambiental para el actual proyecto de Yesa a cota intermedia. La evaluación ambiental vigente se corresponde con el anterior proyecto, para un Yesa a cota máxima, que fue redactado a primeros de los años 90 y que ya no es el que se pretende. Lo lógico, por tanto, y lo que la legislación prevé, es que si hay un nuevo proyecto se haga un nuevo estudio, tal y como plantea el Ministerio de Medio Ambiente y están de acuerdo las organizaciones ecologistas, conservacionistas y de afectados. Lo ilógico es que se quiera aprovechar para el proyecto a cota intermedia una evaluación de impacto ambiental hecha en 1993 que precisamente ¡descartaba la cota intermedia!.

Pero es que, además de la modificación del proyecto, en todo este tiempo transcurrido se ha aprobado nueva legislación (como la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea o las Bases de la Política del Agua de Aragón, además de una relectura del Pacto del Agua) y hay nuevas figuras de protección en la zona como la declaración de Lugar de Interés Comunitario o el Catálogo de Especies Amenazadas. Todo eso hay que tenerlo en cuenta.

Me parece, por tanto, una irresponsabilidad que el consejero de Medio Ambiente, Alfredo Boné, diga que no es necesario este nuevo estudio. Que yo sepa sigue siendo responsable de Medio Ambiente, no de Obras Públicas ni de Agricultura y tendría que estar velando frente a todos los demás y exigiendo que se cumpla este trámite. Pero en vez de eso se enfada porque la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, quiera cumplir con su obligación.

Tampoco puede entenderse que el consejero Boné abogue aquí por saltarse este trámite obligatorio y en otros casos vaya incluso más allá de lo que la normativa marca, como sucedió con el proyecto para un camping en Zaragoza. Entonces, aunque no había ninguna razón para solicitar estudio de impacto ambiental, puesto que no había afecciones ni zonas protegidas implicadas, el departamento de Boné si se lo exigió al área de Urbanismo del Ayuntamiento (bajo responsabilidad de CHA), dilatando tanto los plazos que puso en riesgo que esta infraestructura pudiera estar lista para la Expo en 2008, como era el propósito inicial.

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