Defendernos frente al trasvase, pero de verdad

Que los árboles que algunos plantan no nos impidan ver el bosque. Lo he dicho en otras ocasiones y lo repito ahora, a raíz del debate suscitado estos días sobre la inclusión o no de la reserva de 6.550 hm3 de agua en el Estatuto aragonés. Ese no es el asunto determinante, aunque sea importante, de la reforma del Estatuto. Lo esencial está en la financiación y las inversiones del Estado, aspectos que otras comunidades ya han dejado atados y bien atados mientras que aquí sólo desde CHA estamos reivindicando.Respecto a la reserva de 6.550 hm3, eso no nos defiende de la posibilidad de un trasvase. Las únicas defensas posibles son la garantía de la unidad de cuenca y que la posición de Aragón ante cualquier propuesta de obra hidráulica o de transferencia de aguas que le afecte sea considerada vinculante. Ambos aspectos están contemplados en las enmiendas de CHA al texto de reforma del Estatuto -tanto en Cortes como ahora en el Congreso- y, también en la enmienda que mantiene al dictamen de modificación de la ley del Plan Hidrológico Nacional (PHN), que se votará mañana en el pleno de las Cortes. En esta enmienda propone que, “de conformidad con el principio de unidad de cuenca, cualquier transferencia de agua a otra cuenca diferente deberá contar con el acuerdo favorable de todas las Comunidades Autónomas afectadas”.Esta enmienda es la única que se mantiene al dictamen, puesto que el resto, 18, han sido pactadas o transadas y aprobadas finalmente por unanimidad por todos los grupos políticos. Si estuvieran de verdad tan preocupados por evitar un trasvase, votarían esta enmienda a favor, pero hasta ahora, PSOE, PP, PAR e IU se han puesto de acuerdo para rechazarla y la previsión es que mañana también la voten en contra.

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