Generación CHA

Generación CHACHA cumple el 29 de junio sus primeros 20 años de historia. Y veinte años son ya una generación. Hombres y mujeres que comparten un tiempo y un lugar, una visión de las cosas y también unos valores. Una generación que se identifica con un país y con un proyecto de futuro. Así es la Generación CHA: gente abierta y tolerante, comprometida con la democracia y la igualdad, que no soporta la injusticia y que ama Aragón, una generación preparada para el siglo XXI que reclama la oportunidad de construir sus sueños.

Durante estas dos décadas se han ido abriendo paso nuevas ideas. El mundo ha cambiado y Aragón también. Las recetas del siglo pasado ya no sirven para abordar los nuevos retos a los que se enfrenta nuestra sociedad. Una nueva generación de aragoneses y aragonesas está pidiendo paso. Jóvenes escritores y artistas, pero también trabajadores, emprendedores, profesionales, universitarios y estudiantes están irrumpiendo en la escena. Nuevos actores que han alcanzado ya la madurez. Con ellos, llegan nuevas maneras de enfocar la cultura, la economía o la sociedad. También en la política ha llegado ya una nueva generación, con el entusiasmo y la preparación de la juventud, que ha asumido responsabilidades y que está dispuesta a más, convencida de que los retos de Aragón y sus gentes requieren de un nuevo impulso.

Hace veinte años escribíamos en el Manifiesto fundacional de CHA que “somos una nueva generación de aragonesistas”, “jóvenes, la mayoría sin experiencia política directa, pero con muchas ganas de hacer que Aragón se haga oír de una vez”. Quienes teníamos entonces veintitantos años hoy andamos ya por los cuarenta y tantos y quienes entonces carecían de experiencia han demostrado ya capacidad de gestión, iniciativa política y honestidad. Esta nueva generación se ha ido enriqueciendo continuamente con la incorporación de los más jóvenes y también con la de viejos luchadores que ya se dejaron la piel en la transición y continúan hoy poniendo su voz al servicio de nuestra tierra. Y llegamos a este vigésimo cumpleaños con el orgullo de haber crecido de forma imparable y de haber contribuido a cambiar Aragón, y con la satisfacción de haber madurado trabajando en las reivindicaciones sociales, en la elaboración de propuestas y en el debate de las instituciones. Y con la convicción de que podemos asumir mayores responsabilidades en el futuro inmediato, que podemos aportar nuestra energía y nuestra entrega para resolver los problemas de los aragoneses, en definitiva, que estamos preparados para gobernar Aragón.

En estos últimos veinte años Aragón ha empezado a cambiar. El pueblo aragonés ha ido recuperando parte de la autoestima necesaria para defender lo propio. Del desencanto y pasividad de la transición hemos pasado a las manifestaciones masivas y reiteradas para defender el agua frente a la amenaza del trasvase del Ebro y, más recientemente, a la indignación por el expolio de nuestro patrimonio cultural. Sin duda, en este tiempo ha crecido nuestra conciencia colectiva. El alumbramiento de nuevos proyectos en los últimos años, como la Expo, ha actualizado las reivindicaciones por el secular olvido inversor del Estado en Aragón, a las que no es ajena la presencia aragonesista con voz propia en el Congreso de los Diputados. Todo ello está poniendo a Aragón en la agenda política y hoy en Madrid se percibe lo aragonés de forma distinta que hace veinte años.

También forma parte de esa autoestima la creciente recuperación de nuestras señas de identidad: Hemos vuelto la atención a nuestro patrimonio, no sólo para que retorne el que se encuentra fuera, sino también para conservar y valorizar el que permanece aquí, a veces bajo la amenaza de la piqueta incluso de la propia administración. Se ha emprendido la actualización de nuestro Derecho foral, que no puede continuar siendo un florero cuya aplicación desconozcamos, sino que debe acompañarnos a los aragoneses en nuestra vida cotidiana. Ha crecido el interés por nuestras lenguas, a pesar de la falta de reconocimiento legal y de la ausencia de apoyo institucional. También ha crecido en nuestra sociedad la preocupación por conservar nuestro entorno natural y ambiental y por dar respuesta a los retos del desarrollo desde la opción por lo sostenible.

En estas dos décadas se han abierto paso nuevas ideas. El avance de las nuevas tecnologías de la comunicación ha derribado muros que hace apenas unos años parecían infranqueables. En pleno siglo XXI resulta ya imposible afrontar el trascendental debate hidrológico sin hacerlo desde el prisma de la nueva cultura del agua. Reaparece de nuevo el federalismo como alternativa constructiva a la hora de conciliar las tentaciones neocentralistas y secesionistas en un marco de convivencia entre pueblos diversos. Va conformándose también la respuesta intercultural necesaria para abordar de forma enriquecedora nuestra nueva realidad de tierra de acogida.

A ese cambio social no ha sido ajeno el crecimiento de un nuevo proyecto político fundado hace veinte años, Chunta Aragonesista (CHA), con los pies y la cabeza en Aragón y comprometido con sus gentes. Los progresos de CHA están formando parte de ese proceso y, con toda seguridad, son tanto causa como efecto. Los nuevos tiempos van empujando el crecimiento de CHA, al mismo tiempo que nuestras ideas y nuestro trabajo van contribuyendo a la transformación de Aragón. Por eso, nos atrevemos a decir que Aragón está cambiando con nosotros.

Aragón ha crecido en estos veinte años, aunque no siempre en la línea adecuada. Ahora toca afrontar nuevos retos. El nuevo Aragón va a requerir que continuemos impulsando esas nuevas ideas. Ahora no podemos permitir que el cambio se detenga. De todos nosotros dependerá que Aragón siga adelante. ¿Te apuntas a la Generación CHA? ¡Entabán!

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